Presentación detallada de las pruebas

Todas las pruebas se han diseñado desde la perspectiva de acción del Marco común europeo de referencia (MCER) para las lenguas, que define a los usuarios de un idioma como actores sociales que deben realizar tareas (no solamente lingüísticas) en circunstancias y entornos determinados, en el seno de un ámbito de acción particular, personal, público, educativo o profesional.

Estos exámenes se basan en conocimientos teóricos, prácticos y académicos, presentes en la competencia de comunicarse mediante un idioma en los planos lingüístico, sociolingüístico y pragmático. La aplicación de estas competencias en la realización de las diversas actividades lingüísticas puede depender de la comprensión, la expresión, la interacción y la mediación.

Este esquema ha condicionado la elaboración de los exámenes que, por ello, evalúan sistemáticamente las cuatro competencias para todos los niveles, dando mayor o menor predominancia a la interacción y la mediación según los distintos niveles. Para obtener el diploma se exige una nota mayor o igual a 50/100.

Recordemos que ni las competencias lingüísticas ni la adecuación comunicativa de la expresión se evaluarán nunca en términos absolutos: al contrario, a cada nivel le corresponde un umbral de exigencia distinto y no se puede penalizar a un candidato por no disponer de conocimientos que corresponden a un aprendizaje ulterior. La Comisión Nacional ha elaborado un documento descriptivo que resumen los contenidos esperados (prácticos y morfosintácticos), pero en él se insta a las personas interesadas a que consulten los "materiales de referencia para las lenguas nacionales y regionales".

Documento descriptivo de las pruebas:   DELF A1  -  DELF A2  -  DELF B1  -  DELF B2  - DALF C1  - DALF C2